Documentar exige una responsabilidad especial. La cámara puede acercar, pero también puede incomodar, simplificar o convertir una historia compleja en una imagen fácil.

Antes de grabar, La Perduda propone pensar en consentimiento, contexto, tiempo y retorno: qué entiende la persona grabada, qué obtiene el proyecto, qué queda fuera del encuadre y cómo se compartirá el resultado.

La ética no aparece en edición. Empieza antes del rodaje.

Este formato puede convertirse en una línea editorial fuerte para atraer proyectos audiovisuales con sensibilidad social.